Conozca más sobre la prótesis de rodilla

Sea bienvenido al blog del Dr. Vílchez, en esta ocasión queremos hablarle sobre una de las especialidades que ofrece el doctor en su practica, a saber, la prótesis de rodilla. Con esta información pretendemos lograr que el público comprenda con datos accesibles y fáciles de asimilar algunas de las diversas intervenciones médicas en el ámbito de la rodilla. Esperamos sea de su agrado.

La articulación de la rodilla:

La articulación de la rodilla une el muslo y la pierna, entre sus funciones están soportar el peso del cuerpo (en posición erguida), permitir la traslación (caminar, correr), dar rango de movimiento (por ejemplo, giros, cambios de dirección). Su principal movimiento es la flexoextensión, además de la rotación. En la rodilla se articulan el fémur, la tibia y la rótula, además de dos discos fibrocartilaginosos llamados meniscos.

La rodilla se encuentra rodeada por una cápsula articular, además de estar conectadas sus diversas partes por medio de ligamentos, los que proporcionan estabilidad, rango de movimiento e impiden la luxación. Entre los ligamentos más importantes se encuentran el ligamento lateral externo, el ligamento lateral interno, el ligamento cruzado anterior y el ligamento cruzado posterior.

La articulación de la rodilla es una articulación compuesta, es decir que la constituyen dos articulaciones distintas: la femorotibial (une las superficies de los cóndilos femorales con la tibia) y la femoropatelar (une la tróclea femoral y la parte posterior de la rótula). Por lo mismo que es una parte fundamental del funcionamiento del cuerpo humano, la rodilla es una articulación generalmente vulnerable a una serie de lesiones ocasionadas por traumatismos o enfermedades, como la artrosis.

¿Qué es una prótesis de rodilla y cuándo es necesario su implante?

Por lo general, las prótesis de rodilla se hacen necesarias en caso que se presente gonartrosis (desgaste) o artrosis de rodilla avanzada. La gonartrosis afecta tanto la articulación femorotibial como la femororrotuliana y es más frecuente a medida que el cuerpo envejece, por ello las personas de la tercera edad son las más susceptibles a presentar artrosis de este tipo; además, las estadísticas demuestran que es más frecuente en mujeres que en hombres.

Entre los factores determinantes para la aparición de artrosis de rodilla están la edad, la obesidad, la sobrecarga de la articulación, la predisposición genética y el efecto de traumatismos. Los síntomas más comunes de la gonartrosis son dolores en la rodilla que impiden realizar actividades cotidianas o reducción de la capacidad locomotora. Para detectar esta enfermedad se realizan radiografías, en las que se pueden detectar signos específicos, como el estrechamiento del espacio articular, la presencia de osteofitos o la esclerosis subcondral.

Las operaciones, como recalcamos anteriormente, se realizan en casos avanzados de gonartrosis, en los que el paciente ha visto disminuida completamente la capacidad funcional de la articulación, quedando imposibilitado de continuar su vida cotidiana, no pudiendo subsanarse con ningún otro tipo de tratamientos. Existen dos tipos de prótesis de rodilla, las prótesis unicompartimentales y las prótesis totales:

  • Las prótesis unicompartimentales son reemplazos parciales de la rodilla que se realizan en casos en que la degeneración del cartílago afecta exclusivamente a uno de entre los tres compartimentos de la articulación, por lo que sólo debe sustituirse el compartimento afectado, dejando el resto de la articulación intacta. Este procedimiento es escasamente necesario y sólo es indicado en alrededor de un 10% de los casos.
  • Las prótesis totales, en cambio, son reemplazos en los que se sustituyen los extremos óseos de la tibia y el fémur por componentes protésicos, los cuales se articularán entre sí y con la rótula.

En cuanto a sus componentes, las prótesis pueden estar realizadas con materiales de plástico (polietileno de alta densidad) o metal (aleación cromo-cobalto). Éstos se sujetarán al hueso mediante el material conocido como “cemento” (Polimetilmetacrilato), el cual asegura una fijación 100% segura. La cirugía de reemplazo de rodilla se denomina artroplastia y consiste en la extracción de hueso y cartílago dañado en la articulación, con la posterior inserción de las prótesis. Por lo general, duran alrededor de dos horas.

En las artroplastias se suele aplicar anestesia (epidural o raquídea). En esta cirugía, el médico realiza una incisión sobre la rodilla para abrirla, a continuación, aparta la rótula y corta los extremos de la tibia y el fémur. Luego, corta la parte inferior de la rótula, de manera que pueda prepararla para las prótesis, que encajarán allí. Posteriormente, el médico fija las prótesis a los huesos y luego pega ambas partes a la parte inferior de la rótula utilizando el “cemento”. Finalmente, reparará los músculos y los tendones que rodean la nueva articulación y cerrará la incisión quirúrgica.

Actualmente ha ganado considerable espacio y atención una técnica quirúrgica más reciente, denominada artroplastia mínimamente invasiva. Lo que distingue a este tipo de operación es que se realiza una incisión quirúrgica más pequeña. Es decir, la diferencia en el procedimiento concierne al corte o separación de músculos y otros tejidos en el área de la articulación de la rodilla. Por lo demás, se emplearán las mismas prótesis que en la artroplastia regular.

Cuidados posteriores:

Después de la cirugía de implante de prótesis de rodilla los pacientes suelen permanecer entre 3 a 4 días en el hospital, sin embargo, la recuperación total de la articulación podrá tardar  3 meses, siendo preferible extremar las precauciones, de manera que la articulación pueda volver a su estado previo a la artrosis. También, después de la cirugía se le pondrá un apósito grande sobre la rodilla. Durante los días que permanezca en el hospital se le colocarán tubos de drenaje para drenar los líquidos que se acumulan en la articulación después de la operación, además de una vía intravenosa y una sonda de Foley (para drenar orina).

Aparte de esto, usará medias de compresión especiales para mejorar la circulación sanguínea, tratamiento al que se le sumarán medicamentos anticoagulantes para impedir la formación de coágulos de sangre. En conjunto con lo anterior, se le recetarán analgésicos para paliar su dolor.

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