Recuperación tras una implantación de prótesis de rodilla

Cuando hablamos de la implantación de una prótesis ubicada en una articulación que ha sufrido el desgaste de la artrosis, hablamos de un tipo de intervención mayor, de gran importancia y que puede durar de 60 a 90 minutos, pero en algunos casos con daño articular más avanzado, el procedimiento se prolonga por varias horas. Al ser una intervención delicada, se requiere el máximo cuidado posterior, ya que de este dependerá gran parte del éxito de la operación.

Hoy en esta nueva entrada de blog del Dr. Vilchez les contaremos cómo deben realizarse los cuidados postoperatorios tras implantarse una prótesis de rodilla, así que los invitamos a acompañarnos.

Antes de la cirugía, es importante saber que las prótesis tienen una duración limitada, de entre diez y quince años, por lo que al implantarse a una persona joven es muy probable que se la deba cambiar con el paso de los años, sin embargo la mayoría de las prótesis se implantan en personas mayores de 65 años, excepto en casos donde el daño articular u óseo causado por padecimientos como la osteoporosis, así lo requieren.

Durante la intervención se requiere tener mucho cuidado para evitar la propagación de infecciones, lo que es indispensable al implantar cualquier tipo de prótesis, razón por la cual puede ser necesario que durante el postoperatorio se requiera de una estancia hospitalaria de varios días, con el fin de mantener alejado al paciente de las posibles infecciones.

Posteriormente, al llegar a casa, se va recuperando la movilidad n las articulaciones dañadas con el paso de los días, y el dolor irá remitiendo durante el periodo de reposo, conforme el edema vaya desapareciendo e irá permitiendo recuperar las actividades físicas cotidianas; en el punto de recuperar la vida normal y las actividades físicas, es importante saber que se deben evitar aquellas actividades que puedan provocar un desgaste prematuro de la prótesis, tales como la práctica de deportes agresivos o el levantamiento de mucho peso, ya que pueden dañar la articulación afectada y provocar que sea necesario un cambio de prótesis en menos tiempo.

Tras una cirugía de implantación de prótesis de rodilla, al llegar a casa se recomienda llevar a cabo las instrucciones de cuidados que tanto el cirujano como el fisioterapeuta hayan recomendado, comenzando con el cuidado de la herida y tomarse las dosis de medicamentos que se hayan prescrito, ya que estos puntos son los principales para evitar una infección; si se siguen adecuadamente las recomendaciones del cirujano, la recuperación de la cirugía será mucho más rápida y mejor.

Usualmente la herida que resulta de la cirugía se debe cuidar cambiando el vendaje diariamente y limpiándola con agua y probablemente un antiséptico para evitar que se produzca una infección; comúnmente estas heridas se suturan con puntos o con grapas, que se retiran después de algunas semanas tras la implantación de la prótesis y, hasta entonces, el paciente debe ocuparse de que la cicatriz se mantenga seca, por lo que se debe evitar que se moje en exceso o sea sumergida, por lo que suelen recomendarse evitar los baños en tina o en albercas. El vendaje no siempre es necesario, pero se puede recomendar usarlo para que el roce con la ropa no cause irritación.

Con el fin de ir reduciendo el edema y el dolor posterior a la operación, se puede aplicar frío de forma local, en compresas y no de forma directa.

Con el fin de ir recuperando el movimiento tras la cirugía, se recomienda comenzar a realizar actividad física de forma suave y sobre todo, controlada por el fisioterapeuta o por el traumatólogo, como el Dr. Vilchez, quien es especialista en traumatología deportiva y puede indicar con mayor certeza el tipo de ejercicios a realizar, la regularidad y el tiempo que deben realizarse. Lo que sí es recomendable es que el paciente comience a caminar lo más pronto que le sea posible después de la cirugía, ya que esto le permitirá fortalecer los músculos de las piernas y de la rodilla en particular; en condiciones normales, el paciente podría comenzar a caminar después de 24 horas de la cirugía, a menos que haya mucho dolor o que se haya presentado una complicación durante el procedimiento.

Durante la recuperación, suele recomendarse comenzar con la actividad física desde casa, comenzando a dar paseos cortos y de baja intensidad, que vayan aumentando gradualmente para así incrementar la movilidad del paciente, por lo que en un inicio se recomienda que sean al interior de su casa, y tras un par de días comenzar a caminar al exterior, pero siempre despacio, cuidando que no haya elementos que puedan causar tropiezos o caídas. Al inicio el paciente va a caminar con el par de muletas, para progresivamente utilizar una muleta y luego ninguna, caminando sin ayuda.

El traumatólogo también puede indicar ejercicios específicos y bien definidos, que pueden ayudar a la recuperación del movimiento, pero también en el fortalecimiento de las articulaciones, y son ejercicios simples, que ayudarán a sentarse, subir las escaleras o ponerse de pie con mayor facilidad.

A diferencia de otras prótesis, como la de cadera, después de la implantación de una prótesis de rodilla, la recuperación comienza prácticamente de inmediato, al igual que los ejercicios a realizar diariamente. De no llevar a cabo los cuidados anteriormente mencionados ni de realizar el post operatorio de forma progresiva, suave y lenta, podrían presentarse complicaciones que harán que la prótesis dure por menos tiempo, y estas son:

  • Infecciones. Como sabemos, cualquier cirugía conlleva el riesgo de una infección porque se manipulan los tejidos internos del paciente, pero en el caso de una prótesis las bacterias que se encuentran en la sangre pueden infectar a la prótesis, bacterias que pueden provenir de los dientes, las vías urinarias o respiratorias, por lo que es de suma importancia cuidar que el paciente tenga un buen estado de salud general, antes y después de la intervención.
  • Aflojamiento. Una prótesis puede aflojarse a causa del desgaste, de la sobrecarga mecánica, de fracturas o de una posible infección, y esta situación puede comenzar a causar molestias y dolor en la rodilla, además de ser necesario cambiar la prótesis, ya sea de forma parcial o completa. Para evitar esta situación se recomienda mantener un peso saludable, ya que el sobrepeso puede provocar un mayor desgaste a causa de la carga mecánica a la que se expone la prótesis, y también se recomienda realizar actividad física moderada para no desgastarla de forma prematura, evitando deportes en el que se requiera correr, saltar o en el que haya riesgo de recibir impactos por parte de otros jugadores.

Mantener el control de los posibles riesgos es tarea del traumatólogo, por lo que es muy importante mantenerse en contacto después de la intervención, con el fin de prevenir complicaciones y riesgos a largo plazo, así como detectar los momentos en que es necesario reemplazar la prótesis o alguna de sus partes.

Si bien las prótesis de rodilla tienen un periodo de vida útil, su duración no está claramente establecida, ya que su desgaste proviene del uso y cuidados que se le den, ya que ha habido casos de personas que las han utilizado por más de 20 años, siguiendo consejos básicos de cuidado como:

  • Dejar de fumar. Fumar es muy dañino para todo el organismo, incluyendo al sistema locomotor, y es peor para las personas que utilizan una prótesis pues provoca el incremento de riesgo de infecciones, ya que el sistema inmune de un fumador funciona más lento que el de una persona no fumadora, además fumar puede provocar que la prótesis se afloje, al empeorar la circulación sanguínea a los miembros inferiores.
  • Mantener un buen peso. Las personas con prótesis de cadera, tobillo y rodilla deben cuidar su peso para evitar que la prótesis acabe soltándose del hueso o que se desgasten las piezas y se deban cambiar de forma prematura.
  • Una actividad física adecuada. El sedentarismo no es recomendable para una persona operada, pero tampoco el exceso de ejercicio, por lo que se recomienda seguir las indicaciones del médico para tener una musculatura tonificada, que ayudará a que la prótesis funcione mejor y dure más tiempo.
  • Acudir a las revisiones. Como mencionábamos anteriormente, es indispensable seguir en contacto con el traumatólogo para detectar posibles complicaciones, aunque se encuentren asintomáticas. Este consejo es especialmente importante si el paciente sufre de enfermedades crónicas reumáticas o metabólicas, que pueden incrementar el riesgo de que la prótesis se infecte o se afloje.
  • Prevenir las infecciones. Las bacterias suelen invadir las prótesis y es muy difícil erradicarlas con antibióticos, pues estos solo llegan al riego sanguíneo; una prótesis infectada puede provocar dolor y molestias, por lo que se recomienda mantener una higiene extrema en dientes y manos, tener una buena alimentación para fortalecer al sistema inmune y cuidar las heridas.
  • Prevenir las caídas. Es importante cuidarse mucho para no caerse o golpearse en la rodilla, ya que la prótesis puede romperse o romper el hueso donde se encuentra implantada.

Si actualmente sufres de daños en las articulaciones de las rodillas y buscas al mejor traumatólogo, acércate al Doctor Vilchez, especialista en prótesis de rodilla que te ayudará a recuperar la salud, el movimiento y tu calidad de vida.

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